El regreso de la espectacularidad
Photoshopeados lienzos adornan es este instante las paredes de la Estación Mapocho. Cámaras grúa, una gigantesca caja de arena y cientos de personas a sus alrededores auguran el regreso (temporal por cierto) de la espectacularidad a nuestras pantallas. Claro, porque mientras el People Meter revienta una vez más (y los pocos pero fieles auspiciadores se arreglan los bigotes), el show vuelve a las pantallas de la televisión chilena.
Junto con 1810, termina una negra etapa de la televisión. Ya que junto con esta ficticia Patria Nueva, termina también la Tele Nueva. Esa televisión flexible de Moulian que destruyó la grilla del primer semestre (y probablemente la destruyó para siempre), transformándola en una continua adivinanza, entre refritos y contenidos de relleno. La misma televisión que hizo que este programa se transformara en un molesto punto negro (o mas bien, pozo negro) de la programación del trece durante seis meses. Porque si, seis meses de escuchar los pelambres de Andrea, Angélica y compañía... ¡aburren!
Aunque claro, Roma quiere su circo. Un circo rodeado de los clichés típicos de la final de reality show. Los llantos fingidos, las pizarras firmadas, las tomas de casa vacía… Clichés que finalmente adornan esto que “Todo Chile está esperando” (manoseada frase para cualquier programa que ostenta sobre 35 puntos).
Solo queda sentarse y disfrutar del regreso (por una noche) del Spectacular! Spectacular!, nuestro Gran Juego de la Oca, el pan y circo de estas sudacas latitudes…
¡¡¡¡¡El final de La Granj…!!!!! perdón… ¿Cuál era su nombre otra vez?
Junto con 1810, termina una negra etapa de la televisión. Ya que junto con esta ficticia Patria Nueva, termina también la Tele Nueva. Esa televisión flexible de Moulian que destruyó la grilla del primer semestre (y probablemente la destruyó para siempre), transformándola en una continua adivinanza, entre refritos y contenidos de relleno. La misma televisión que hizo que este programa se transformara en un molesto punto negro (o mas bien, pozo negro) de la programación del trece durante seis meses. Porque si, seis meses de escuchar los pelambres de Andrea, Angélica y compañía... ¡aburren!Aunque claro, Roma quiere su circo. Un circo rodeado de los clichés típicos de la final de reality show. Los llantos fingidos, las pizarras firmadas, las tomas de casa vacía… Clichés que finalmente adornan esto que “Todo Chile está esperando” (manoseada frase para cualquier programa que ostenta sobre 35 puntos).
Solo queda sentarse y disfrutar del regreso (por una noche) del Spectacular! Spectacular!, nuestro Gran Juego de la Oca, el pan y circo de estas sudacas latitudes…
¡¡¡¡¡El final de La Granj…!!!!! perdón… ¿Cuál era su nombre otra vez?







 
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